martes, 30 de octubre de 2012


LA MUERTE


RITOS FUNERARIOS DEL ANTIGUO EGIPTO

En Egipto los rituales fúnebres eran muy elaborados ya que se contemplaba que había una vida mejor después de la muerte. De hecho, la cultura funeraria mediterránea moderna ha heredado mucho de esta civilización.







La creencia en el antiguo Egipto era que cuerpo (Jat) y espíritu inmortal (Aj) se reunirían para vivir otra vida en el paraíso (Amenti). Por ello se momificaba al difunto, para proteger al cuerpo de la putrefacción. La energía vital (Ka) quedaba presa en el cuerpo hasta el momento en el que este fuese momificado para ser conducido al reino de los muertos, se creía que el ká  seguiría viviendo pero en el recinto mortuorio, por ello a los difuntos se enterraban con víveres y con estatuas (Ushebti) que representaban ayuda para el difunto. Lo espiritual (Ba) salía al exterior por la nariz del difunto en forma de gavilán con cabeza de persona nada más morir, debía abandonar el cuerpo por el día para regresar por la noche.

El proceso de embalsamiento egipcio.



Especialmente si se trataba de alguien de la realeza o persona con recursos, se tenía por costumbre embalsamar el cadáver. Mantener el cuerpo intacto era algo básico para que el difunto pudiera pasar a la otra vida, por eso también se momificaban, sobre todo si eran enterrados en tumbas. El dios que se relacionaba con las prácticas mortuorias y la momificación era Anubis. Según el historiador griego  Herodoto, el embalsamamiento se podía practicar a todo aquél que se lo pudiera permitir y había hasta tres tipos diferentes de servicio. El más económico sólo consistía en quitar al cuerpo las entrañas y sumergir el cadáver en natrón durante setenta días.

A los difuntos reyes y reinas se les momificaba en un tiempo aproximado de dos meses, y se relacionaba la conservación del cuerpo con el hecho de perpetuar el recuerdo del difunto. De hecho, se sabe que otras civilizaciones contemporáneas a la egipcia realizaban la conservación, untando de miel a los difuntos.



A los ricos y poderosos se le practicaba otro tipo de modalidad de embalsamiento que consistía, según escribe el escritor Ramón Andrés en su libro Historia del suicidio en Occidente, en "extraer el cerebro por la nariz con ayuda de un hierro curvo y después introducir hierbas por las fosas nasales; luego se practicaba un corte a lo largo del abdomen con una piedra etíope para sacar el intestino (…) una vez hecha la operación se rellenaba el vientre de mirra, casia y otras esencias". Después, se sumergía el cadáver en natrón, una sustancia química que deshidrataba el cuerpo y prolongaba su conservación. Acto seguido se amortajaba al difunto con lino y la tela se pegaba al cuerpo con resina. El corazón se dejaba intacto, ya que los egipcios creían que ahí residía todo: la inteligencia y la esencia de la persona, pues desconocían el potencial del cerebro. Este ritual funerario lo realizaba un profesional que durante el proceso portaba  una máscara del dios Anubis.


Ritual funerario


En los actos funerarios del antiguo Egipto, después de la momificación del difunto era necesario que un sacerdote le realizara el "ritual de apertura de la boca", para asegurar que la persona pudiera respirar en el Más Allá. Más tarde, los sarcófagos eran tirados por unos bueyes mientras se cantaban y recitaban algunas composiciones. Mientras, el sacerdote iba derramando leche por el paseo. Otro sacerdote, detrás del sarcófago, iba rociando el aire con una especie de incienso para purificarlo.

Los difuntos solían enterrarse con algunas de sus riquezas, estatuas y alimentos, también llamadas "ajuar funerario". Los más poderosos se llegaban a enterrar con pertenencias de gran riqueza y en grandes mausoleos (ejemplo de ello son las Pirámides).



Las cremaciones en la India.

En la India es co stumbre, tras la muerte de una persona, la incineración de su cuerpo. Esta tradición, a parte sin duda de las connotaciones sanitarias y prácticas que en su origen pudiera tener, posee otras de carácter espiritual.



La muerte se le considera como una contaminación de la vida y exige que el cuerpo se purifique tras ella, y qué mejor medio que a través del fuego investido precisamente de esas características. Serán así, pues las llamas, las encargadas de liberar el alma individual de su envoltorio terreno y elevarla hacia el cielo para su unión con el alma universal o para quedar atrapada en el samsara, ciclo del renacer.


A la incineración asisten generalmente tan sólo los hombres de la familia, los hijos varones del difunto vestidos con lienzos blancos y la cabeza rapada en señal de purificación para cumplimentar el rito funerario putra se acercarán a la pira y el mayor de ellos, tras dar cinco vueltas a su alrededor, le prenderá fuego. Consumido el fuego, sus cenizas son recogidas y esparcidas en el Ganges o en alguno de los ríos también sagrados. Los familiares, una vez cumplimentado el rito funerario, observarán para su purificación un aislamiento social, una actitud de recogimiento, así como una estricta dieta que incluirá la cocción de alimentos en forma primitiva (fuego en el suelo y usar cazos de barro) Finalizado este periodo (generalmente unos quince días), se invitará a la familia a un banquete simbolizador de la continuación de la vida.


Ritos funerarios de los Nuer

(Grupos sociales africanos que habitan al sur de Sudán y Etiopia, en la confluencia del Nilo y sus afluentes)

 

El moribundo llama a su familia al lecho de la muerte. Una vez muerto, cada uno se va a su casa, a excepción de los sepultureros que entierran el cadáver lo antes posible. Se mantiene alejados de la casa a los niños. La familia puede llorar, pero no asiste al entierro pues la muerte es algo malo y sólo los sepultureros pueden acercarse al cadáver.

Varios meses más tarde de la muerte se celebra la ceremonia fúnebre, la familia guarda luto hasta este momento. Se rapan la cabeza y no vuelven a cortárselo, o a depilarse otras partes del cuerpo, hasta que no finaliza el luto, igualmente se abstienen de sexo durante unos días.

Cinco meses después se celebra la ceremonia fúnebre. De no realizarse podrían surgir desgracias; creen que si no se contenta el muerto puede volver a vengarse en su mujer, hijos o ganado. Los parientes deben sacrificar algo nuevamente, suele ser una vaca.











El japonés Yojiro Takita hace un guiño a la muerte en 'Despedidas'

La película ha ganado el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa 2009 y ha sido galardonado con 10 Premios de la Academia de Cine de Japón.
Daigo Kobayashi es un violonchelista que se ha quedado sin trabajo. Vende su amado instrumento y decide regresar con su esposa Mika a la casa de su madre fallecida. Contesta a un anuncio que busca a gente para trabajar en Despedidas, pensando que se trata de una agencia de viajes. Sin embargo, nada es lo que parece. Debe ocuparse de preparar a los muertos para su última despedida. El joven descubrirá la muerte en todas sus facetas, lo que le permitirá emprender una nueva vida.

Lecturas terroríficas para este momento del año



Te recomendamos las siguientes lecturas para estos días de Haloween:
  • SANTOS,C. Bel: amor más allá de la muerte. (2009) .sm. Madrid. 





  • WILDE,O.  El fantasma de Canterville. (2005) Almadraba. Madrid.

       
       Narra la historia de un fantasma que ve cómo su poder sobre los vivos se esfuma cuando se instala en su casa una familia de norteamericanos nada supersticiosos. En el fondo, la novela plantea una crítica a la sociedad inglesa del S. XIX, encorsetada por creencias muy antiguas, y también a la sociedad norteamericana, que es joven, y según el autor, no cree en gran cosa, excepto en el éxito y el dinero.
  • LEROUX,G. El fantasma de la ópera.
El fantasma de la ópera es una novela que combina romance, terror, misterio y tragedia.
La historia trata de un hombre misterioso que aterroriza la Ópera de París para atraer la atención de una joven vocalista a la que ama.
Escrita con una prosa sencilla, el autor narra la historia con una técnica muy particular, en la que recrea el trabajo periodístico de un supuesto investigador que decide desenterrar los misterios acaecidos en el Teatro de la Ópera de París.
El fantasma de la Ópera, obra ya clásica en el género, también ha sido llevada varias veces a la pantalla.






  • TORREALDAY, A. Cuadernos para filosofía y ética. La muerte. Adarra. Bilbao.

Se trata de un proyecto en el que se enfoca la filosofía como un camino para que los alumnos puedan reflexionar sobre los temas que les afectan por su creciente interés por la vida y la sociedad. Esta propuesta también es válida para Ética, ya que a través de los temas que se tratan, el alumnado puede llegar a tomar su propia postura personal y sus compromisos sociales.




LA MUERTE


RITOS FUNERARIOS DEL ANTIGUO EGIPTO

En Egipto los rituales fúnebres eran muy elaborados ya que se contemplaba que había una vida mejor después de la muerte. De hecho, la cultura funeraria mediterránea moderna ha heredado mucho de esta civilización.



La creencia en el antiguo Egipto era que cuerpo (Jat) y espíritu inmortal (Aj) se reunirían para vivir otra vida en el paraíso. Por ello se momificaba al difunto, para proteger al cuerpo de la putrefacción. La energía vital (Ka) quedaba presa en el cuerpo hasta el momento en el que este fuese momificado para ser conducido al reino de los muertos, se creía que el ká seguiría viviendo en el recinto mortuorio, por ello a los difuntos se les enterraba con víveres y con estatuas (Ushebti) que representaban ayuda para el difunto. Lo espiritual (Ba) salía al exterior por la nariz del difunto en forma de gavilán con cabeza de persona nada más morir, debía abandonar el cuerpo por el día para regresar por la noche.


El proceso de embalsamiento egipcio.
Especialmente si se trataba de alguien de la realeza o persona con recursos, se tenía por costumbre embalsamar el cadáver.Mantener el cuerpo intacto era algo básico para que el difunto pudiera pasar a la otra vida, por eso también se momificaban, sobre todo si eran enterrados en tumbas. El dios que se relacionaba con las prácticas mortuorias y la momificación era Anubis. Según el historiador griego Herodoto, el embalsamamiento se podía practicar a todo aquél que se lo pudiera permitir y había hasta tres tipos diferentes de servicio. El más económico sólo consistía en quitar al cuerpo las entrañas y sumergir el cadáver en natrón durante setenta días. 

A los ricos y poderosos se le practicaba otro tipo de modalidad de embalsamiento que consistía, según escribe el escritor Ramón Andrés en su libro Historia del suicidio en Occidente, en "extraer el cerebro por la nariz con ayuda de un hierro curvo y después introducir hierbas por las fosas nasales; luego se practicaba un corte a lo largo del abdomen con una piedra etíope para sacar el intestino (…) una vez hecha la operación se rellenaba el vientre de mirra, casia y otras esencias". Después, se sumergía el cadáver en natrón, una sustancia química que deshidrataba el cuerpo y prolongaba su conservación.Acto seguido se amortajaba al difunto con lino y la tela se pegaba al cuerpo con resina. El corazón se dejaba intacto, ya que los egipcios creían que ahí residía todo: la inteligencia y la esencia de la persona, pues desconocían el potencial del cerebro. Este ritual funerario lo realizaba un profesional que durante el proceso portaba una máscara del dios Anubis.

Ritual funerario
En los actos funerarios del antiguo Egipto, después de la momificación del difunto era necesario que un sacerdote le realizara el "ritual de apertura de la boca", para asegurar que la persona pudiera respirar en el Más Allá. Más tarde, los sarcófagos eran tirados por unos bueyes mientras se cantaban y recitaban algunas composiciones. Mientras, el sacerdote iba derramando leche por el paseo. Otro sacerdote, detrás del sarcófago, iba rociando el aire con una especie de incienso para purificarlo.

Los difuntos solían enterrarse con algunas de sus riquezas, estatuas y alimentos, también llamadas "ajuar funerario". Los más poderosos se llegaban a enterrar con pertenencias de gran riqueza y en grandes mausoleos (ejemplo de ello son las Pirámides).


Las cremaciones en la India.

En la India es co stumbre, tras la muerte de una persona, la incineración de su cuerpo. Esta tradición, a parte sin duda de las connotaciones sanitarias y prácticas que en su origen pudiera tener, posee otras de carácter espiritual.


La muerte se le considera como una contaminación de la vida y exige que el cuerpo se purifique tras ella, y qué mejor medio que a través del fuego investido precisamente de esas características. Serán así, pues las llamas, las encargadas de liberar el alma individual de su envoltorio terreno y elevarla hacia el cielo para su unión con el alma universal o para quedar atrapada en el samsara, ciclo del renacer.


A la incineración asisten generalmente tan sólo los hombres de la familia, los hijos varones del difunto vestidos con lienzos blancos y la cabeza rapada en señal de purificación para cumplimentar el rito funerario putra se acercarán a la pira y el mayor de ellos, tras dar cinco vueltas a su alrededor, le prenderá fuego. Consumido el fuego, sus cenizas son recogidas y esparcidas en el Ganges o en alguno de los ríos también sagrados. Los familiares, una vez cumplimentado el rito funerario, observarán para su purificación un aislamiento social, una actitud de recogimiento, así como una estricta dieta que incluirá la cocción de alimentos en forma primitiva (fuego en el suelo y usar cazos de barro) Finalizado este periodo (generalmente unos quince días), se invitará a la familia a un banquete simbolizador de la continuación de la vida.


Ritos funerarios de los Nuer

(Grupos sociales africanos que habitan al sur de Sudán y Etiopia, en la confluencia del Nilo y sus afluentes)


El moribundo llama a su familia al lecho de la muerte. Una vez muerto, cada uno se va a su casa, a excepción de los sepultureros que entierran el cadáver lo antes posible. Se mantiene alejados de la casa a los niños. La familia puede llorar, pero no asiste al entierro pues la muerte es algo malo y sólo los sepultureros pueden acercarse al cadáver.

Varios meses más tarde de la muerte se celebra la ceremonia fúnebre, la familia guarda luto hasta este momento. Se rapan la cabeza y no vuelven a cortárselo, o a depilarse otras partes del cuerpo, hasta que no finaliza el luto, igualmente se abstienen de sexo durante unos días.

Cinco meses después se celebra la ceremonia fúnebre. De no realizarse podrían surgir desgracias; creen que si no se contenta el muerto puede volver a vengarse en su mujer, hijos o ganado. Los parientes deben sacrificar algo nuevamente, suele ser una vaca.







El japonés Yojiro Takita hace un guiño a la muerte en 'Despedidas'

La película ha ganado el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa 2009 y ha sido galardonado con 10 Premios de la Academia de Cine de Japón.
Daigo Kobayashi es un violonchelista que se ha quedado sin trabajo. Vende su amado instrumento y decide regresar con su esposa Mika a la casa de su madre fallecida. Contesta a un anuncio que busca a gente para trabajar en Despedidas, pensando que se trata de una agencia de viajes. Sin embargo, nada es lo que parece. Debe ocuparse de preparar a los muertos para su última despedida. El joven descubrirá la muerte en todas sus facetas, lo que le permitirá emprender una nueva vida.







Epitafios famosos
“Espero que Cristo cumpla su palabra.” Miguel Delibes.
“Quien resiste gana.” Camilo José Cela.
“Si queréis los mayores elogios, moríos”. Enrique Jardiel Poncela
“Al morir echénme a los lobos. Ya estoy acostumbrado.” Diógenes
“Jesús mío, misericordia”. Alcapone
“Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo.” Miguel de Unamuno
“Si no viví más, fue por que no me dio tiempo.” Marqués de Sade
“Quiso contar, cantar para olvidar su vida verdadera de mentiras y recordar su mentirosa vida de verdades”. Octavio Paz para la tumba de un amigo.
“Luz, más luz.” Goethe
“Aquí yace Molière el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien.” Molière
“No es que yo fuera superior. Es que los demás eran inferiores.” Orson Welles
“The End.” Buster Keaton


Cementerio de Alicante.<br>Enviado por María Mas Vidal.<br>"¿Veis como era verdad que me dolía?". Este fue el epitafio elegido por el padre de María y su familia ha cumplido con el deseo de Antonio, fallecido a destiempo el pasado mes de julio. María cuenta que su padre era un fiel seguidor de la sección "El Acabose" en el programa "No es un días cualquiera", dirigido por Pepa Fernández. Un día le dijo a su hija: "María, cuando me muera vais a tener que poner en mi lápida "¡¿Veis como era verdad que me dolía?!" y lo tendrás que mandar a Nieves Concostrina". Agradecemos infinitamente a Antonio, esté donde esté, su fidelidad, pero sobre todo le felicitamos por su sentido del humor. Felicitaciones que hacemos extensivas a la familia por haber cumplido con su deseo. Que la tierra le sea leve...











Epítafios del cementerio de Ampuero
"Lo único que he podido llevar conmigo es el amor que he dado y el me han dado"
"Vivió para morir y murió para vivir"


martes, 16 de octubre de 2012

¡Hola!!

Volvemos a la biblioteca este curso 2012-2013.
Justo hoy que se ha publicado el Premio Planeta.

Lorenzo Silva, escritor madrileño, logra el galardón con la 'La marca del meridiano'
Ha explicado que la novela ganadora es la historia de un hombre que nació en Montevideo y vivió en Madrid y "el meridiano del título es el de Greenwich, la línea que hay entre Madrid y Barcelona". Este hombre que vive en Madrid, tiene que investigar un crimen en Barcelona, donde vivió en otra época, y esa pesquisa será también "un viaje a su propio pasado". En unas breves palabras tras conocerse el fallo, Lorenzo Silva ha dado las gracias a su familia y a Barcelona, "un personaje más de esta novela y que se ha mostrado muy generosa conmigo, pues aquí recibí mi primer gran premio (el Nadal) y también me dio la mujer que quiero y una casa para vivir".